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¡Querido amigo!

Permíteme que vaya directamente a tu contradicción...

Claro que hay conflictos entre tu clown y tu persona. Dices que tu payaso tiró una caja de pelotas de tenis por el suelo, que tú nunca hubieras hecho eso, que te pareció una gamberrada y que a ti te hizo sentirte mal. Y que no sabes si debes controlar ese comportamiento de tu payaso…

Con frecuencia, tenemos la tentación de traspasar automáticamente nuestros valores y nuestra ideología a nuestros payasos.

¡¡¡¡¡Y no!!!!!

Una vez vi actuar a una mujer a la que había tenido como alumna en varios cursos. En ellos se percibía que tenía una hermosa payasa, pero en las improvisaciones no acababa de brillar. Era encantadora, pero cuando estaba en situación la chica se empeñaba en colocarla en discursos y contenidos excesivamente ideológicos o politizados. Sin embargo, en este último espectáculo brillaba como nunca, plena de simpatía, espontaneidad, ternura y comicidad.

¿Qué había ocurrido? Pues que, por fin, tan sólo estaba en situación, sin dar más valor al “qué digo” que al “cómo estoy”.Los valores y la ideología de cada persona saldrán a través de su payaso, hay que confiar en ello, pero más puros y sin tanta elaboración intelectual. No hay que pedir a nuestros payasos el mismo o mayor compromiso que el que tenemos nosotros.

De igual manera, tú no debes reclamar a tu payaso tu buena educación y tus buenas costumbres, que, por otro lado, con toda seguridad son más aburridas que las de él.

Hay que atreverse a explorar eso, desde una dialéctica y una práctica libres.

¿Qué culpa tienen ellos, los payasos, de nuestros lastres educativos y sociales? ¿Qué mal hay en tirar las pelotas de tenis? ¿No será, más bien, que en ese momento tú recuerdas las veces que te dijeron que no dejaras las cosas por en medio?

En realidad, tú mismo te has respondido muy acertadamente cuando escribiste: “Cada vez me doy más cuenta de lo que significa ser un payaso. No hay que sentir la nariz como un cuerpo extraño sino como algo propio, dejarse llevar, no intentar hacer reír, estar normal y ver lo que sale... Simplemente ocurre que los impulsos son más fuertes y distintos a los que uno está acostumbrado…”

Espero haberte ayudado.

Un abrazo.

Jesús Jara

En la calamidad, el payaso siempre encuentra una oportunidad

Jesús Jara - Lluna Albert, Els Flaquibutti
Escuela de Payasos Los Hijos de Augusto
963 501 131 - 645 571 056
loshijosdeaugusto@flaquibutti.es
www.flaquibutti.es
www.escueladepayasosloshijosdeaugusto.es

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